CAPITULO 

DIÁLOGOS  CON  ENTIDADES  ESPIRITUALES

 

Sesión (grupal) del 5/7/97

Médium: Jorge R. Olguín

Interlocutores: Horacio Velmont y otros presentes en la sesión.

Entidades que se presentaron a dialogar:
Kether, Anciano de los días.

Johnakan, Juan Zebedeo.

 

 

Interlocutor: ¿Quién se va a presentar primero?

Anciano de los días: Me encuentro con mucho gozo en este sitio. Percibo un lugar donde hay armonía, donde hay Luz y sé que muchas de las personas que están aquí se encuentran en un plano elevado de vibración.

Sé que están en la búsqueda espiritual y no deben claudicar aunque traten de perturbarlos.

Les comunico que en estos encuentros a nivel telepático existe un patrón. Siempre que hay una reunión grupal donde se tocan temas relacionados con el mundo espiritual, las personas involucradas en la búsqueda evolucionan un escalón, pequeño o grande. Depende de cada uno.

Interlocutor: ¿Cuál es su nombre?

Anciano de los días: En mi planeta me conocen como “El anciano de las rotaciones”, aunque mi nombre es Kether.

Interlocutor: ¿Por qué le llaman así?

Anciano de los días: Porque desde que comencé a guiar a mi gente, siempre los orienté a valorar cada rotación planetaria. En mi planeta se le llama rotación a lo que ustedes, en La Tierra, llaman día.

Por la noche, vamos a dormir con el pensamiento elevado en el amor a nuestros semejantes y, por la mañana, al despertarnos, vemos con gozo la salida de nuestra estrella. Cada nueva rotación convoca a una ceremonia de amor. Mi gente aprendió a dar gracias al Creador por cada rotación más de vida física. Por eso me llaman “El anciano de las rotaciones”, aunque en su planeta sería “El anciano de los días”.

Interlocutor: ¿Cómo se llama su planeta?

Anciano de los días: Se llama Aní.

Interlocutor: ¿Cuál es su forma de vida?

Anciano de los días: Nosotros avanzamos respetando la forma de pensar del otro, aunque no la compartamos. Damos preponderancia a la filosofía.

No siempre ha sido así, pues hemos tenido muchos conflictos a lo largo de los eones. Conflictos que hemos superado, aunque para ello tuvimos que vencer primero nuestra avidez de poder.

Fuímos creciendo en nuestro interior y dejamos de estar condicionados por el entorno. Dimos prioridad al altruísmo.

Interlocutor: ¿Dejaron de lado la parte tecnológica?

Anciano de los días: No. El avance en lo científico fue paralelo a lo espiritual. Hoy tenemos la tecnología necesaria para dominar la materia, pero ponemos todo nuestro afán en lo relacionado con lo espiritual.

Demostrar nuestro poder tecnológico sería caer víctima de nuestro propio ego.

En nuestro mundo planeta tenemos actualmente una armonía total, pero costó mucho lograrla. Hace muchos siglos, cuando encarné en Aní por primera vez, había disparidad de criterios por distintas políticas a aplicar y el planeta estaba al borde de una guerra interna. Logré, con el tiempo, alcanzar el gobierno de mi mundo y fui nombrado Anciano. Este nombramiento es un título honorífico y no tiene nada que ver con la edad de la persona.

No pude evitar las guerras pero, al cabo de muchas rotaciones, logré una tregua entre los dos bandos en pugna y luego, la firma de la paz.

Tiempo más tarde, al desencarnar, tuve el honor de ser designado Logos planetario de Aní.

En el planeta, la paz no duró eternamente, pues siglos más tarde se produjo un cisma religioso de primera magnitud. En los niveles espirituales de Luz observamos con asombro y sufrimiento, las rebeliones que comenzaron a producirse en Aní. Fueron a escala planetaria y las revueltas provocaron miles de muertes.

Después de arduas deliberaciones en nuestro nivel espiritual y, por expreso pedido mío, se decide que yo vuelva a encarnar para tratar de frenar ese nuevo conflicto.

Era la primera vez que un Logos planetario volvía al plano físico. Esto puede parecer una tarea sencilla, pero recuerden que la persona nace sin la memoria de reencarnaciones anteriores. Podía transformarme en un simple campesino o en un hombre de familia como tantos, sin involucrarme en nada. Eso, en el mejor de los casos. Sé de espíritus de Luz que, al encarnar, fueron presa de apetitos materiales.

Por suerte en mi caso no fue así. Fui creciendo en un hogar humilde, incrementando el conocimiento a través de distintos tratados antiguos. El cisma religioso continuaba. Al terminar los estudios básicos, organicé grupos que pedían por la paz general, pero las revueltas no disminuían. Investigué durante varias rotaciones planetarias sobre las distintas religiones de Aní. Conversé con los grandes maestros de la época. Eran obstinados y su necedad los hacía apoyarse en lo que ya conocían. Eran cerrados a nuevos paradigmas. Hacían caso omiso de nuevas orientaciones, pero lentamente fui imponiendo mi criterio, logrando que den importancia a la espiritualidad y no a la religiosidad. [1] Trataba de divulgar mi palabra para que todos recuperen el sentido común. 

Finalmente se fueron dejando de lado los dogmas, se unificaron las ideas y se logró al fin la tan ansiada paz.

Me nombraron Anciano y prediqué el Amor a todos los habitantes de Aní, encaminando la unión definitiva del planeta.

Actualmente Aní es un mundo de Amor, donde todos cooperan entre sí. Lo técnico se combina con lo filosófico. El conocimiento se complementa con la sabiduría. La voluntad se apuntala con la perseverancia.

Finalmente les enseñé a dar gracias al Absoluto por cada rotación, porque un instante más de vida es un instante más de Servicio.

Interlocutor: Por lo que me cuenta, Aní alcanzó la meta espiritual.

Anciano de los días: No, pero seguimos evolucionando. Aún no estamos preparados para formar lo que se llama la “mente planetaria”.

Interlocutor: ¿Qué es la mente planetaria?

Anciano de los días: Es la fusión de todos los pensamientos, sin que el ser encarnado pierda su individualidad. Cada persona está al tanto de las carencias del otro. Cada habitante del planeta puede saber quién precisa una ayuda solidaria y así brindarla.

Esto no significa perder la privacidad mental, pues cada uno podría “cerrar su mente” cuando tuviera algo personal que no quisiese compartir: el tener secretos forma parte del libre albedrío.

Conocemos otro planeta que dista 25 años luz de nosotros, casi 60 años luz de ustedes, que logró la tan ansiada mente planetaria.

Interlocutor: ¿Usted está encarnado en este momento?

Anciano de los días: Así es.

Interlocutor: ¿O sea que ésta es una transmisión telepática desde su planeta?

Anciano de los días: Sí. Mi tethán se comunica con el thetán de este receptáculo.

Interlocutor: ¿A qué distancia de la Tierra está Aní, su mundo?

Anciano de los días: Aní es el cuarto planeta de la estrella 47 Ursae Majoris y se encuentra a 35 años luz de aquí.

Interlocutor: He comprendido... Le paso la palabra a uno de los asistentes que quiere hacerle una pregunta.

Bautista B. :Venerable Anciano... ¿Ustedes conocen bien el planeta Tierra?

Anciano de los días: Sí, hermano, lo conocemos. Conocemos sus costumbres.

Bautista B.: ¿Y qué concepto tienen de nosotros?

Anciano de los días: ¡Tienen tanto para dar! Y se encierran cada vez más en su ego. No comparten nada de lo que tienen y, por el contrario, tienen avidez por guardar todas las cosas materiales... como si se las fuesen a llevar al otro plano.

Bautista B.: Creo que aún no hemos evolucionado totalmente como para llegar a una perfección, pero estoy convencido que dentro de los próximos cincuenta años entraremos a evolucionar en lo espiritual, así como ahora estamos evolucionando con la técnica. Avanzamos mucho con la ingeniería genética y con la electrónica.

Anciano de los días: Hermano, el crecer espiritualmente depende exclusivamente de ustedes. No es la primera vez que se les transmite la palabra. Una vez, hace dos mil de vuestros años, ya les fue mostrado el camino. Lo único que hicieron es fundar religiones para su propio beneficio.

¿Sabían que la mayoría de los maestros espirituales que han encarnado en misión, han transmitido palabras de amor y no fueron entendidos?

El actual Logos Solar de vuestro sistema, el Maestro Jesús ha transmitido el mensaje de una manera tan sublime... Sin embargo, lo único que ha logrado es que sólo unos pocos lo entiendan. Porque la mayoría de los habitantes de este planeta han utilizado el mensaje en forma tergiversada, para someter a las masas y forzar su dependencia.

Se les ha dicho que cada ser encarnado es responsable de su propio destino, de acuerdo a la actitud que tomen con sus semejantes. Se les ha explicado que la mezquindad los condenaría a retrasar el camino hacia la Luz y que solo el altruísmo los llevaría a la meta.

En este presente, aquellos que creen en un Creador, solo buscan comunicarse con El mediante oraciones para pedirle favores. ¡Es el concepto lo que se ha tergiversado! 2

En lugar de tomar conciencia de que el sufrimiento es el pilar de la elevación espiritual, ustedes lo toman como un castigo divino.

El Absoluto no castiga. Ustedes cambian de vibración espiritual de acuerdo a vuestros actos: La mezquindad es un lastre para el espíritu. El mismo solo puede elevarse mediante el altruísmo.

La ignorancia del ser encarnado hace que éste tome decisiones equivocadas. Hay mucha inconsciencia en vuestra raza.

Interlocutor: ¿No hay crueldad?

Anciano de los días: Sí, lamentablemente existe esa emoción negativa, pues lastiman a sus semejantes. Pero también se hieren a sí mismos... eso es inconsciencia. ¿Qué hacéis hoy por vuestro planeta? ¿Quién piensa en el futuro? ¿Por qué no crean leyes para controlar la natalidad en regiones donde los recién nacidos no sobreviven a la falta de alimentos?

Bautista B.: ¿Qué población tiene el planeta de ustedes, Aní?

Anciano de los días: Somos pocos comparados con la población terrestre. Aproximadamente doscientos millones de seres.

Bautista B.: Venerable Anciano. No puedo entender cómo no se multiplican como especie.

Anciano de los días: Hermano... yo tampoco puedo entender por qué ustedes se multiplican indiscriminadamente como especie.

Bautista B.: ¿Tienen cárceles?

Anciano de los días: La cárcel existe, pero en el espíritu de cada ser que comete un error.

Bautista B.: ¿Y cómo se traduce eso a nuestro conocimiento?

Anciano de los días: Después que un integrante de nuestro pueblo cometió una acción errónea, tanto verbal como física hacia un semejante, se encierra en un genuino arrepentimiento. Se vuelca dentro de sí mismo y recién se contacta con los demás cuando su ego quedó integrado y ya no es un lastre para él.

Bautista B.: Perdone que insista, pero... ¿Cuál sería el sufrimiento?

Anciano de los días: El sufrimiento se produce cuando el sujeto toma conciencia de lo que hizo y, al ver su error, llora por el hermano agredido. Se cuestiona muchas cosas, aunque no siempre la solución llega pronto. A veces se tardan rotaciones enteras en darse cuenta de que solo vale el amor y no la agresión.

Hay conflictos espirituales que no se llegan a superar con un tratamiento. La propia sabiduría interior tiene que equilibrar el interior de ese ser. Entonces, esa cárcel interna sería como laboratorio de pruebas. El ego mandaría dosis de soberbia e incomprensión, y la Conciencia Divina que todos llevamos dentro nuestro enviaría rayos de Amor.

El secreto está en que no hay que destruir al ego, sino integrarlo.

Bautista B.: Venerable Anciano... ¿Qué religión practican?

Anciano de los días: Desde que se solucionó lo del cisma religioso, solo practicamos amar al Absoluto y, por ende, amar a nuestros semejantes.

Bautista B.: Venerable Anciano, disculpe mi duda, pero usted recién habló del Maestro Jesús... ¿Lo conocen en su mundo?

Anciano de los días: Hablé del Maestro Jesús porque en vuestro sistema es el Logos Solar. Yo tengo altamente desarrollada la facultad mediúmnica y me comunico periódicamente con mi hermano de Luz. Ya tenía contacto con el Maestro cuando yo estaba desencarnado y era el Logos planetario de Aní

Interlocutor: ¿De qué forma se comunican?

Anciano de los días: A nivel telepático. No hay un lenguaje, solo ideas.

Bautista B.: ¿Cuántos años viven en su planeta?

Anciano de los días: Prácticamente 120 rotaciones planetarias, que son cerca de 240 años terrestres.

Interlocutor: ¿Es decir que viven más de dos siglos terrestres?

Anciano de los días: Así es.

Bautista B.: Y usted, Venerable... ¿Qué edad tiene?

Anciano de los días: Cerca de 80 rotaciones.

Bautista B.:Disculpe mi atrevimiento, pero... ¿Por qué le dicen Anciano si según vuestra longevidad como raza, usted no es tan viejo?

Anciano de los días: No es un adjetivo calificativo, sino un título honorífico.

Interlocutor: Para establecer una comparación... ¿Cuántos años están adelantados tecnológicamente con respecto a nosotros y qué ventaja nos llevan, para decirlo de alguna manera, en la parte espiritual?

Anciano de los días: Científicamente hemos realizado muchos descubrimientos, pero son tecnologías distintas. No me atrevería a hablar de adelanto de un mundo sobre el otro. Y con respecto a la parte espiritual no puedo decir que existe una ventaja de una civilización sobre la otra, pues cada civilización cumple una etapa y ustedes todavía tienen que aprender a no estar condicionados.

Bautista B.:Venerable anciano, perdone la insistencia... Usted habló de tecnologías distintas y mi pregunta es: ¿En qué temas están más adelantados?

Anciano de los días: Por ejemplo, en teletransportación interplanetaria e interestelar. Desarrollamos un aparato que transporta un cuerpo físico de un punto a otro del espacio en fracciones de segundo. El único requisito es tener una terminal en cada base. También tenemos naves para visitar otros mundos.

Interlocutor: ¿Es decir que tienen naves espaciales?

Anciano de los días: Así es.

Interlocutor: ¿Y moralmente, cuál es el adelanto?

Anciano de los días: El avance moral depende de cada raza. Resulta curioso notar la avidez de ustedes por saber cuál es el adelanto de otras razas para, de esa manera, compararse. Si mi respuesta fuera que estamos 100 años avanzados con respecto a ustedes en la parte moral, estaría juzgando su conducta y esa no es nuestra postura.

No se avanza espiritualmente con el conocimiento. Sí, con la sabiduría.

Todas las razas tienen el sendero abierto hacia los caminos de Luz y depende de los habitantes de cada planeta el que tomen conciencia de lo que es verdaderamente importante. Son muchos los que valoran lo material y a veces no tienen la culpa de tener esa forma de pensar. Porque ellos mismos son valorados por los bienes que poseen. Vuestra sociedad le da más importancia a las posesiones que a la sabiduría.

Solo unos pocos toman conciencia de cual es el verdadero valor del ser encarnado en el plano físico.

Bautista B.: ¿Qué superficie tiene el planeta de ustedes?

Anciano de los días: Es un poquito más pequeño que la Tierra.

Bautista B.: Voy a insistir sobre un tema. ¿Por qué son tan pocos habitantes? Lo pregunto porque me parece que 200 millones es poca cantidad...

Anciano de los días: Simplemente porque controlamos la población.

Bautista B.: ¿Por qué motivo controlan la natalidad?

Anciano de los días: No la controlamos por egoísmo, sino por todo lo contrario. Sabemos que nuestro mundo es limitado, tanto en espacio como en alimentos. No queremos que nuestros descendientes pasen hambre o tengan nuevas luchas entre ellos para conquistar territorios.

Si me perdonan un juego de palabras: No entiendo cómo no lo entienden. Y pido perdón si parezco ofensivo.

Amamos nuestro mundo. Utilizamos en forma plena la agricultura. Hay mucha superficie cubierta por las aguas. Mares, ríos, lagos. La superficie continental posee cadenas montañosas bastante elevadas. Hay montañas de una altura de 26 mil metros terrestres.

La planicie es cultivada con diversos sembradíos.

No tenemos grandes ciudades, solo pequeños poblados repartidos por todo el planeta. Y se vive en total armonía.

Bautista B.: Obviamente existen mujeres...

Anciano de los días: Sí, existen mujeres, existe el sexo y la procreación.

Bautista B.: ¿Cuál es el período de gestación?

Anciano de los días: Dura aproximadamente tres cuartas partes de una circunvalación planetaria.

Bautista B.: Disculpe mi insistencia en el tema... ¿Hay alguna razón especial por la que sean tan pocos habitantes en su planeta?

Anciano de los días: Se tiene un control. No buscamos la causa.

Bautista B.: ¿Quién tiene ese control?

Anciano de los días: Cada uno de nosotros. Por favor, quiero aclarar que no existe ningún poder central que tome decisiones por nosotros. Esto lo ratifico porque creo vislumbrar la intención de la pregunta. Como norma, cada familia tiene dos hijos, aunque hay algunas que llegan a tener tres. No hay prohibiciones de ningún tipo, solo el sentido común...

Interlocutor: Obviamente, para mantener el equilibrio poblacional, deben tener la misma cantidad de muertes que de nacimientos.

Anciano de los días: Así es en general.

Jorge B.: ¿Pero no hay una razón en particular por la que en su planeta sean tan pocos?

Anciano de los días: Me desconcierta que le den tanta importancia al tema.

No, no hay una razón en particular. Somos los que somos... y disfrutamos cooperando los unos con los otros. También intercambiamos cultura con otros mundos, brindando nuestro conocimiento.

Es infinita la diversidad de mundos y sus características. Hay un planeta saturado de volcanes, cuya atmósfera está compuesta por ácidos sulfurosos. Sus habitantes se adaptaron perfectamente en ese habitat y les sería completamente hostil el clima terrestre.

Hay otro planeta que está a 200 años luz del centro de la galaxia, donde existe un gran agujero negro 3. Ese planeta tiene alrededor de 5.000 millones de seres. Es un mundo enteramente tecnocrático. Para decirlo en términos de ustedes, “se vive para el trabajo”. Un mundo donde prácticamente se trabaja sin parar, como sus insectos hormigas. 

Y hay otro planeta que está casi desierto, es un mundo donde hay nada más que 500 habitantes. En dicho mundo, cada uno de sus habitantes tiene kilómetros y kilómetros de terreno sólo para él. Respetan su privacidad en forma estricta y evitan contactarse personalmente.

Interlocutor: ¿Y cómo se comunican?

Anciano de los días: Se comunican entre ellos mediante visores. Prácticamente son seres que viven más de dos mil de lo que ustedes llaman “años”.

Sin embargo, no se multiplican y prácticamente el trato entre ellos es nulo. Son seres que tienen escaso trato entre ellos y altísima soledad. Y no es que se encierren porque mediten o porque sean elevados espiritualmente, sino porque prácticamente se tienen miedo.

Sí, miedo. Les causa pavor el pensar en tocarse, les causa repugnancia la sola idea de verse personalmente. Por eso se comunican por medio de visores.

Pero dichos visores están muy perfeccionados y brindan una imagen holográfica al interlocutor.

Obviamente, estos seres no precisan del apareamiento para procrear.

Ustedes me preguntaban antes sobre el control de la natalidad. Hay un mundo, un poco más grande que vuestro planeta, donde 50.000 millones de seres viven todos hacinados, trabajando, sin preocuparse por el crecimiento espiritual. Son como aparatos mecánicos.

Interlocutor: ¿Cómo si no tuviesen alma?

Anciano de los días: El alma es inherente al ser... el alma es ese ser. Pero no todos toman conciencia de que poseen un espíritu interno. Ese planeta es un claro ejemplo de ello.

Cada mundo tiene sus peculiaridades y es imposible analizar la razón de las diversas costumbres.

Espero que alguna vez se pueda lograr la unión galáctica y que cada mundo le pueda brindar al otro la ayuda que necesite, sea espiritual, moral o técnica. Ayuda que evite conflictos, que evite situaciones bélicas, que sirva para que cada planeta aprenda a vivir en amor. Para que cada individuo carezca de ese conflicto interno y pueda encontrar el sendero de Elevación.

No se necesita otra cosa para comunicarse con el Altísimo. Además, quiero explicar algo muy importante que ustedes ignoran: por qué se nombró al Maestro Jesús Logos Solar de este sistema y no a otros que también estaban nominados, como Cambión, que es una alta entidad de la 5º vibración espiritual o como Nurbión, un espíritu tan altruísta que siempre piensa en el bienestar de los demás. Son espíritus no conocidos por vosotros porque no encarnaron y siempre estuvieron colaborando en los distintos planos del error.

Tanto Cambión como Nurbión trabajan actualmente en los planos espirituales 2 y 3, revirtiendo conflictos en forma permanente. Pero Jesús, aparte de ser misericordioso con sus hermanos, hizo algo más: Transmitió un mensaje de Amor para toda la humanidad terrestre. En los planos espirituales, ese mensaje trascendió las fronteras de vuestro mundo y muchos Maestros de otros planetas conocieron al adalid del Amor. No puedo dejar de resaltar que Jesús tiene un carisma especial, sumado a un espíritu de sacrificio y nobleza que lo hacen una figura incomparable.

Eso influyó en la elección y les ratifico que la dirección espiritual del sistema solar está en las mejores manos.

Se puede servir por reflejo, se puede servir por costumbre, se puede servir por obligación, se puede servir por especulación, se puede servir por mandato, pero no todos sirven por Amor.

El secreto es servir por Amor. Esto es lo que enseñó el actual Logos Solar de vuestro sistema, el Maestro Jesús.

¿Desean hacerme otra pregunta?

Benji B.: ¿Cómo son las ciudades en su planeta?

Anciano de los días: Son pequeños poblados, con edificaciones bajas, con muchos arbustos, mucha vegetación. Amamos a las plantas, vivimos con las plantas. Tenemos también lo que ustedes llaman “animales”, es decir, los seres con menor discernimiento, y vivimos con ellos en perfecta armonía.

Todavía debe haber dos o tres razas que no conviven con nosotros. Constituyen lo que ustedes llamarían “salvajes”. Están en las montañas. Pero cada día se van adaptando más a nosotros. Y va a llegar un momento en que todos los habitantes de Aní vivamos en armonía.

Eduardo R. L.: ¿Sabe usted si en el planeta Tierra hay extraterrestres conviviendo con nosotros?

Anciano de los días: Conviven con ustedes no menos de dos razas y están ocultas al conocimiento público. Parece difícil de creer, pero es así.

Karina T.: Me gustaría saber qué desarrollo artístico tienen ustedes.

Anciano de los días: Principalmente, trabajamos con imágenes. Aunque somos morfológicamente similares a ustedes en muchos aspectos, las imágenes que nosotros representamos -en la Tierra ustedes las llamarían “estatuas”- son completamente distintas.

Nos manejamos con círculos, con curvas, en un arte de expresión que ustedes catalogarían de incongruente. No nos especializamos tanto en la pintura, pero amamos tanto el arte de la arcilla, como de la piedra.

Esculpimos imágenes ovoides, esféricas, con huecos donde pueden insertarse unas imágenes con otras. Se llegan a formar hermosos objetos, siempre desde nuestro punto de vista. Quizás ustedes verían nuestro trabajo artístico como figuras extrañas, sin sentido.

Carlos G.: ¿Hay algún mensaje en particular para los presentes a esta sesión?

Anciano de los días: El mensaje no debe ser solo para determinado grupo, sino para toda la humanidad terrestre. Pero depende de ustedes si quieren ser los responsables de difundir mis palabras.

Quiero decirles que no tomen la búsqueda espiritual como una meta. Traten de gozar la misma búsqueda.

Ignoren las religiones que den ofrendas de sacrificio, pues El Absoluto no exige ninguna ofrenda.

No hagan caso de un mensaje que condicione o que imponga dogmas. No presten atención a aquellas palabras que hieran susceptibilidades.

Transmitan solo aquello que sirva para tomar conciencia de que todos somos hermanos. No debe haber un credo que los separe, tampoco debe haber una competencia para llegar primero a la cima de la Luz. Se valora más a aquel que resigna su avance para tratar de ayudar al rezagado. Esto último muy pocos lo tienen en cuenta.

Ante todo, se ve todavía en los seres humanos mucha soberbia. Se sigue midiendo al semejante por su poder económico. Hay mucha falta de palabra y, lo que es peor, se trata de ridiculizar a aquel que desea transmitir un mensaje espiritual.

Sé que todos tienen conflictos, pero deben ser sinceros con ustedes mismos. No hay que fingir una armonía inexistente, tampoco ocultar el conflicto en el inconciente. Simplemente hay que integrarlo.

Hay otros que poseen un ego tan grande que, para alimentarlo con halagos, se disfrazan de altruistas.

Algunos son dominados por la envidia y no se dan cuenta que esa emoción negativa los carcome por dentro.

No permitan que el ego tenga el control de ustedes. Hagan que esa envidia se transforme en cooperación, pero cooperen de verdad, desde el corazón.

Las dudas deben ser transformadas en certezas. Traten de buscar cada uno su verdad dentro de sí mismos. De esa manera, el conflicto interno desaparecerá y podrán lograr la verdadera armonía.

Tendrán al alcance de su mano la tan ansiada Luz.

El paso a dar es sencillo... solo deben de dejar de pensar como protagonistas y prestar más atención a las carencias del otro, para intentar solucionarlas.

Pero es necesario que cada uno se sincere consigo mismo, que cada uno reconozca sus falencias y que se ponga como meta suplir las mismas con la intención de ser mejor cada vez.

Acá no se trata de vencer el mal, sino de transmutarlo en servicio hacia los demás.

Tampoco se crean infalibles. Recién cuando todos estemos en comunión con el Altísimo, seremos infalibles. Pensad que mientras tanto, aún llegando a un nivel de Maestría, tenemos falencias, porque somos seres creados por el Increado, que es el único infalible.

Ahora les voy a transmitir armonía a su espíritu. Por favor, cierren los ojos.

Imaginen una esfera incandescente, derramando luz blanco azulada sobre vuestras cabezas. Es la Luz del Altísimo, que se derrama sobre todo su cuerpo, cubriendo sus partes externas e internas, todos vuestros órganos. Imaginen ahora una luz dorada. La Luz del Cristo, que los llena de gozo y los sumerge en éxtasis. Mentalicen ahora la luz violeta, que es la Luz que les envía el Maestro Johnakan para transmutar lo negativo que pudiera quedar de remanente. Los tres rayos, trabajando en combinación, van a conectar su campo de conciencia con su Yo superior, logrando una total armonía. Respiren hondo, buscando la conexión con vuestro Yo superior, que es donde está la verdadera sabiduría.

Todos tenemos una meta. Esa meta es la integración con el Absoluto. Desde siempre el Absoluto está dentro nuestro, pero como muy pocas veces nos asomamos a nuestro interior, no lo sabemos reconocer.

Los saludo con todo mi amor y con la esperanza de que hayan asimilado el mensaje.

Interlocutor: Muchas gracias, Maestro, por sus palabras... ¿Quién se va a comunicar ahora?

Johnakan: Quisiera, ante todo, saludar a mis hermanos de Luz. Para aquellos que no me conocen les cuento que soy Johnakan Ur-el, estoy en el 5º nivel de vibración espiritual y en una vida anterior fui Juan Zebedeo, el discípulo amado y alma gemela del Maestro Jesús.

Quiero aclarar que el amor es sobre todo sacrificio, que el ser encarnado lamentablemente aprende mediante el sufrimiento. Que la mayoría arrastra karmas, pero que no tomen esos karmas como una carga, sino como una bonificación... porque son lecciones a aprender, que quedaron pendientes de vidas pasadas. No piensen que el camino será fácil.

El amor es servicio. En una ocasión dije: “Servir al prójimo es servir a Dios”. Pero la visión del plano físico 1 es muy limitada.

Cuanto más elevados se encuentren, mayores serán las pruebas. Y los exámenes muchas veces se pagarán con lágrimas.

¡Claro que el amor es servicio! Pero la recompensa muchas veces es el dolor. Y no todos están preparados para sufrir. Conozco a muchas personas que hablan de lo que darían si tuvieran la oportunidad, pero cuando llega su momento, se echan atrás. Y dudan, atrapados en una vergonzosa vacilación.

Porque el servicio también es jugarse en el amor. Y si la misión es actuar con el pensamiento puesto en los demás, no dudemos.

Pero no pensemos en dar para tener después una recompensa, porque eso sería especular con el Bien y sería ficticio. Tampoco esperen un premio por buena conducta.

Dios provee, siempre provee. Pero, como he dicho en mensajes anteriores: “Dios no quiere mendigos, quiere dadivosos”. Entonces no pidáis. Dios quiere que le den.

Algunos me preguntarán: -“¿Cómo le puedo dar a Dios?”- y yo le respondo: -“¡Pues dándole a tus semejantes!”

-“¡Pero si yo no tengo nada para dar! Económicamente estoy quebrado”.

-“¿Cómo que no tienes que dar? ¡Tienes tu tiempo, tienes tu espíritu, tienes tu corazón para dar orientación, tienes tu calor para brindarlo! ¡Ahí le estás sirviendo al Absoluto!”

Entonces, el secreto es no dudar, el secreto es servir incondicionalmente al Padre.

Es fácil hablar de servicio. Lo difícil es llevar a cabo esa obra altruísta. Hay que servir hasta las últimas consecuencias. Por eso siempre tomo el ejemplo de mi amado Maestro Jesús, que relegaba su persona física para dar paso a Su Palabra. Y su Espíritu trascendió a su época.

En la poca sabiduría que yo tenía con mis escasos dieciocho años, intenté imitar su conducta y le serví transmitiendo su mensaje. Cuando lo vi clavado en la Cruz, mi corazón se partía de dolor. Y me sentí honrado cuando El, antes de desencarnar dijo, dirigiéndose a su madre: -“Mujer, ahí tienes a tu hijo” y luego me dijo a mí: -“Ahí tienes a tu madre”. A partir de ahí, mi misión fue cuidar de esa sublime mujer, a la que amé como a mi verdadera madre.

Si están en función de servicio, tienen que amar cada día más. No importan las dudas que tengan. Si conviven con personas que tratan de desestabilizarlos, no se involucren en una discusión que solo los conduciría al fracaso. Su entorno no los puede hacer retroceder. Traten de conciliar situaciones. Busquen la armonía por sobre todas las cosas. Eviten los rencores, pues éstos solo los lastiman a ustedes... ¡amad!

Busquen la verdad y alcanzarán la sabiduría.

Nélida A.: ¿Cómo se hace para vencer los conflictos del entorno?

Johnakan: Amando y no juzgando... Evitando los roles del ego, que siempre busca protagonizar. No asumiendo el rol de víctimas de la adversidad, ni ocupando el lugar de jueces, sentenciando de antemano al que no piensa como uno. El ego puede ser integrado a la conciencia total y eso se logra amando con todas las fuerzas del espíritu. No es sencillo, pero se puede lograr.

Por último, les quiero decir que una de las cosas que más traba al ser humano es el miedo a ser auténticos. Si hay miedo a mostrarse tal cual son, van a dar una imagen falsa de sí mismos. El miedo es fruto del ego, que obliga a la persona a necesitar. Es importante que tomen conciencia de que dentro de cada uno hay un Yo Superior, que es el espíritu en toda su pureza. De esa manera, podrán reemplazar el miedo por el amor. Es más. Debéis tener certeza en el amor. Pero para tener certeza del amor, hay que practicarlo diariamente y hacer del Servicio una costumbre.

Pero es necesario que sepan que el servicio puede acarrear dolor. No recibirán una gratificación de los otros. La gratificación vendrá de vuestra propia conciencia. Ese será el pago... el sentirse bien con ustedes mismos.

Pienso que cada uno de ustedes va a caer en nuevos conflictos, una y otra vez. Pero finalmente saldrán adelante, porque su espíritu es inmortal y hará que sepan discernir entre los triunfos pasajeros y el verdadero triunfo, que es la Comunión con El Padre.

Los saludo con todo mi amor y recuerden que, si bien ahora tienen la enorme responsabilidad de transmitir los mensajes de Luz, tómenlo como una bonificación. Es el gozo de Servir.

Interlocutor: Muchas gracias, Johnakan. No nos despediremos de tí ni de las otras entidades de Luz, pues sé que siempre están con nosotros.

 

 

CIELO 19: SESIÓN RADIAL DEL 28/7/97

 

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[1]Es muy difícil lograr en una sociedad estructurada que el espiritualismo místico triunfe sobre un dogma religioso. Sabemos que toda doctrina condiciona la manera de pensar.

[1]Las religiones tradicionales anteponen sus dogmas a la verdadera enseñanza espiritual, logrando que los feligreses crean que la Gracia de Dios los va a redimir, tanto a egoístas como a altruistas y tergiversando de esa manera el objetivo principal de la elevación espiritual: el Servicio.

[1]Un año, dos meses y 12 días después de esta reunión, se ratifica lo 

que expone el Anciano. El sábado 19 de Septiembre de 1998, en la 

página 66 del diario Clarín, hay una nota que ocupa una carilla y media. 

La nota dice:“Detectan un agujero negro en el centro de la Vía Láctea” y explica que el descubrimiento lo hizo la astrónoma Andrea Ghez, de la

Universidad de California, apoyada por el telescopio óptico / infrarrojo 

más grande del mundo, instalado en Hawaii.