SEGUNDA  PARTE

 

 

DIALOGOS  CON

ENTIDADES

ESPIRITUALES

Y  ANGELICAS

 

            Por  el  Prof.  Jorge  Raúl  Olguín

  

         CON  LA  COLABORACIÓN  DE  HORACIO  VELMONT

 

 

 

 

 

 

            ¿QUÉ  ES  LA  MEDIUMNIDAD?

 

              Por el Prof. Jorge  Raúl  OLGUÍN.

 

La mediumnidad es la comunicación entre seres humanos y entidades que no pertenecen al plano de existencia físico donde nos desenvolvemos.

Existen muchas referencias históricas a este tipo de comunicaciones entre hombres y entidades de los planos espirituales. Todas las grandes religiones milenarias conservan, y así podemos constatarlo en los libros que nos han legado, referencias concretas a este hecho.

La Biblia, el libro sagrado de la religión judeo- cristiana, relata un episodio ocurrido más de mil años antes del nacimiento de Jesús. En ese entonces, el rey Saúl hace echar de las tierras de Israel a todos los adivinos y nigromantes porque la Ley de Moisés prohibía formalmente la evocación de los muertos. Y, sin embargo, el propio Saúl, atemorizado por el poder que estaban desplegando los filisteos, se apresuró a buscar un vidente clandestino, pues quería pedir consejo al profeta Samuel, que acababa de fallecer.

Logró encontrar a una vidente, la maga de Endor, dirigiéndose prestamente a la casa de esa mujer. Llevaba vestiduras viejas para no ser reconocido y entró en la vivienda de la vidente, lográndose la comunicación mediúmnica. Fue allí cuando Samuel dijoa Saúl :

-¿Por qué me perturbas evocándome?

En los relatos mitológicos, Ulises consultaba al adivino Tiresias (10º canto de la Odisea) y Atossa convocaba al rey Darío (Los Persas, de Esquilo). También se lee en los poemas de Gilgamesh, el héroe asirio, cuando éste se comunica con su amigo Endiku, que había fallecido tiempo atrás.

Es para destacar que, en todas las épocas, siempre hubo cristianos pidiendo favores a sus santos, con el convencimiento de que éstos podían escucharlos y atender sus requerimientos. Esto último con el beneplácito de la propia Iglesia Católica que, sin embargo, prohibió más tarde los intentos de comunicación con los espíritus - lo que demuestra que lo consideraba posible - porque decidieron asumir la proscripción de las antiguas legislaciones hebreas.

En el Nuevo Testamento se habla de que Dios concede dones espirituales diversos.

Entre ellos figura el Don de discernimiento de espíritus (1 Cor, 12, 10), pero las autoridades eclesiásticas decidieron en su momento que ese donde comunicación del que hablaba San Pablo no le había sido concedido a todo el mundo y acordaron preservar a los feligreses de los posibles contactos con espíritus malignos.

Lo real, de todas maneras, es que la creencia de que es posible comunicarse con las entidades que habitan el mundo espiritual, es algo admitido desde hace milenios por todas las religiones. Lamentablemente, en Occidente, a causa de la prohibición religiosa y el miedo de ser quemados en la hoguera, la inmensa mayoría de los feligreses se abstuvo de intentar ningún tipo de comunicación con los espíritus…

En este tema existe la avidez de la comunicación mediúmnica por la consulta con seres queridos que han desaparecido del plano físico o por averiguar temas futuros mediante la precognición espiritual. Dejan de lado lo más importante: Los mensajes de los Maestros de Luz, que pueden guiar el camino evolutivo del hombre.

Es por eso que la segunda parte de este tratado consta de diálogos con distintas entidades espirituales de Luz que, a través de contactos telepáticos, dan diversos mensajes para la orientación de las personas que deseen acceder al camino hacia la Esencia Divina.

Lo importante es tomar conciencia que somos espíritus en evolución y que la única manera de elevarnos es dando Amor.

 

 

 

 

 

ACLARACIONES NECESARIAS

          Por  el  Prof. HORACIO  VELMONT

 

La obra que tienes en tus manos, amigo lector, fue programada en los niveles espirituales por nuestras propias almas, con la supervisión de la Jerarquía Planetaria, quizás incluso antes de que mi hermano Jorge Raúl Olguín y yo viéramos la luz en este mundo físico

No es necesario decir que antes de encontrar a quien más tarde sería el perfecto puente o vínculo de comunicación con las Altas Entidades espirituales y angélicas, que habitan en los niveles vibratorios de los planos 4º , 5º y 6º, pasé por diversos médiums de muy baja categoría moral y espiritual, cuyos mensajes no provenían de Entidades Maestras, sino de espíritus del error, cuyas moradas son los niveles 2º y 3º.

Los peligros de las falsas transmisiones es lo que ha movido a casi todos los líderes espirituales a prevenir a sus seguidores respecto de la mediumnidad, pero no porque no sea posible la comunicación entre los dos planos, el físico y el espiritual.

Yo estuve durante un tiempo en una corriente del Espiritismo y habiendo realizado algunas prácticas de incorporación conocía, por haberlo experimentado personalmente, de la posibilidad de las comunicaciones entre ambos mundos.

Había visto con asombro cómo mis compañeros cambiaban de personalidad, e incluso de tono de voz, al incorporar a alguna entidad desencarnada. Más tarde supe, por mis Guías y Maestros, que rara vez en estos lugares se presenta una entidad de Luz y por eso los mensajes son casi siempre intrascendentes.

Esa rama del Espiritismo, por lo tanto, no calmó mis ansiedades de conocimiento y abandoné ese sendero no afín a mí, aunque continué la búsqueda. No estoy en contra del Espiritismo. Sé que está cumpliendo una misión muy importante. Pero, definitivamente, no era para mí.

Como muchos, sin embargo, mis comienzos fueron en la religión Católica pero, de la misma forma que el Espiritismo, no calmó mis deseos de saber y no tuve más remedio que abandonarla y seguir mi búsqueda, no criticando lo que dejaba atrás.

Yo buscaba el camino de la Luz y no dogmas que limitaran mi consciencia.

Estuve en muchos lugares, leí infinidad de libros y tuve, como cualquiera, experiencias extrañas que me dieron mucho que pensar.

Naturalmente, me interesó el fenómeno OVNI y aprendí mucho al respecto, pero el hecho de saber que se trata de vehículos dirigidos por seres provenientes de otros planetas, no me servía para obtener las respuestas que buscaba, y que han desvelado a todos los filósofos desde el principio de los tiempos: de dónde venimos, para qué estamos aquí y hacia donde vamos.

Aunque en un plano inferior, mi búsqueda estaba también orientada a resolver una serie de molestias físicas que me afectaban grandemente la facultad de pensar. Y esto era grave porque se trataba de la facultad que más necesitaba, ya que mi oficio es escribir.

La búsqueda de una solución a mis padecimientos me llevó a Dianética y cuando llegué a ella mi vida experimentó un cambio, pues se trataba de un tema que sí me era útil, es decir, explicaciones científicas irrefutables, comprobables por cualquiera, en fin, algo que funcionara de acuerdo a axiomas invariables y siempre que se pusiera en práctica.

Dianética al principio, y Cienciología después, no sólo me brindaron algunas de las respuestas que, con tanto ahínco había perseguido, sino la suficiente claridad mental y el bienestar necesario como para que, junto con mis conocimientos anteriores y los que obtuve posteriormente a través de una técnica creada por mi hermano espiritual Jorge Olguín, llamada Psicointegración, me encontrara preparado para la misión que tenía asignada en esta vida, que es difundir el conocimiento para la Nueva Era, a través del contacto con el mundo suprafísico.

No dudo ni un instante de que este libro provocará un revuelo en todos los círculos científicos y religiosos, porque les exigirá la revisión de muchas de sus conclusiones antes tenidas por ciertas.

Tampoco dudo que muchos negarán lo que aquí se expone como verdades, exigiendo para aceptarlas las consabidas pruebas, pero a ellos cabe replicarles que “el que necesita pruebas no está en tiempo, porque el que está en tiempo no necesita pruebas”.

Llegará el día en que estos hechos, hoy puestos en duda por los “eruditos” de turno, serán enseñados a los escolares como realidades científicas incuestionables.

Ello no quita, sin embargo, que más adelante también estas verdades sean cambiadas por otras, porque así son las cosas en este mundo, donde nada parece ser definitivo.

Además de mi agradecimiento a L. Ronald Hubbard -fundador de Dianética y Cienciología- con el que comencé a caminar el nuevo sendero-, vaya también mi eterna gratitud a todas las entidades espirituales y angélicas que se acercaron para brindarme las respuestas ansiadas y sin cuyo amor y solicitud la segunda parte de este libro nunca hubiera visto la luz.

 

 

 

 

 

 

 

Cada esfera del Ser, tiende a una esfera más elevada

y tiene de ellas revelaciones y presentimientos.

El ideal, bajo todas sus formas, es la anticipación,

la visión profética de esa existencia superior a la suya,

a la que cada ser aspira siempre.

Esa existencia superior en dignidad, es más interior

por su naturaleza; es decir, más espiritual.

 

Amiel.

 

 

 

CIELO 10: SESIÓN DEL 13/5/97

 

VOLVER A INTRODUCCIÓN