Sexo y Oscurantismo

 

  

 

EL SEXO TIENE MÁS BENEFICIOS DE LOS QUE IMAGINAMOS

 

 

 

Ni gimnasios, ni dentistas, ni cremas de precios astronómicos. El mejor tratamiento de belleza es el sexo. No es ninguna novedad hablar de él como algo bueno en el sentido de que se trata de una práctica gratificante, pero si analizamos los beneficios que, según pruebas científicas, nos reporta, el sexo se hace aún más interesante y fructuoso.

 

Está comprobado que cuando las mujeres mantienen relaciones sexuales producen una gran cantidad de estrógenos, hormona sexual femenina que las dota de una piel más suave en comparación con el hombre y es responsable de la distribución y permanencia del pelo. Por eso, hacer el amor ayuda, gracias a los estrógenos, a tornar el cabello brillante y la piel suave. Y no sólo eso, porque además esta hormona estimula la circulación y ayuda a proteger a las mujeres de posibles cardiopatías. Cuando el cuerpo de una mujer produce estrógenos su riesgo de sufrir un ataque al corazón es mucho menor que el de un hombre. ¿Que nos hemos pasado con la cena? Ningún problema. El sexo quema todas las calorías ingeridas en la velada y constituye uno de los ‘deportes’ más completos que se pueden practicar ya que tonifica y fortalece todos los músculos del cuerpo. Sin duda es mucho más agradable una noche de pasión que nadar veinte largos o pasar la tarde con aburridas máquinas de gimnasio.

Tranquilizante, analgésico y anti-histamínico natural. Todo eso es el sexo. Es diez veces más eficaz que el Valium, alivia los dolores de cabeza al mitigar la tensión de los vasos sanguíneos del cerebro y puede ayudar a combatir el asma y la sinusitis. Por otra parte, las relaciones sexuales reducen la incidencia de dermatitis, granos e imperfecciones cutáneas. Al practicar sexo los poros se limpian gracias a la transpiración, por lo que los amantes asiduos gozarán de un cutis resplandeciente sin necesidad de caros tratamientos.

Una cura instantánea para las pequeñas depresiones

Los besos pueden llegar a parecer algo infeccioso. Unas 40 mil bacterias pasan de una boca a otra, pero la mayoría son inofensivas, y además nuestra saliva contiene sustancias desinfectantes. La ciencia asegura que besarse es saludable, pues además de ejercitar unos 30 músculos faciales reduce la tasa del ácido que provoca la caries y evita la producción de la placa dental. Besar con constancia alarga la vida y previene enfermedades, además de mejorar la autoestima. Todo ventajas.

Para las pequeñas o grandes depresiones el sexo supone una cura instantánea. Los médicos están de acuerdo en que las relaciones de pareja cariñosas y la actividad sexual frecuente favorecen la salud. Volvemos a hablar de actividad hormonal. Durante los juegos sexuales preliminares aumenta la secreción de oxitocina, la cual influye en la formación de sentimientos profundos y poderosos. En la unión sexual se liberan endorfinas, las cuales causan una sensación de bienestar y durante el orgasmo se libera prolactina, que es antiestrés, y serotonina, que produce una sensación de felicidad completa.



Es la pescadilla que se muerde la cola. Cuantas más relaciones se tienen, más se desean. Aunque no sea perceptible a través del olfato, las personas sexualmente activas emiten una especie de mensajes químicos al cerebro, es decir, un perfume sexual que atrae de forma subconsciente al compañero/a. Todos a beneficiarse, los médicos lo recomiendan.

 

 

 

 

EL BUEN SEXO

 

 

Una de las mayores aberraciones humanas es la de haber relacionado el acto sexual únicamente con la procreación

 

Hay más argumentos, y más sólidos, a favor de la teoría del placer que a favor de la teoría de la procreación.
Obvio que eso no significa que no procreemos.

 

El sexo, en su esencia, es similar al fuego y a la electricidad, pues cada uno cumple la función que se le ha asignado: el fuego para calentar la comida, la electricidad para producir fuerza motriz y el sexo para el placer. (1)

Pero estas finalidades inherentes pueden ser tergiversadas: al fuego, en lugar de su función de calentar la comida, la de asar a los catalogados de herejes por la Inquisición; a la electricidad, en lugar de la función de producir fuerza motriz, la de hacer pasar a mejor vida a los condenados a la pena de muerte, y al sexo asignársele, en lugar de su primigenia función de placer, exclusivamente la de procreación.

Hemos encontrado en la Red, al revisar las diversas opiniones sobre el acto sexual, que se ha definido su ilicitud diciendo que “el acto sexual es ilícito cuando evita la procreación”.

Esta definición no es más que una tergiversación aberrada de la función primigenia del acto sexual: el puro placer.

¿Cómo se llegó a este disparate que incluso algunos investigadores lo han acompañado de fundamentos científicos como esa tontería denominada “Bioética”?

La respuesta es la aberración, pues alguien que está aberrado con respecto al sexo lo considerará algo sucio y fundará una religión que declarará que solo puede practicarse dentro del matrimonio y exclusivamente para procrear, y en lo posible sin goce. (2)

Que el sexo no tiene relación con la procreación lo demuestra el hecho de que una mujer puede concebir a través de la inseminación artificial, es decir, prescindiendo del acto sexual. (3)

Por otra parte, la sexualidad practicada sin tontos prejuicios procura enormes beneficios, físicos y mentales, los que quedarían fuera si solo se pudiera practicar dentro del matrimonio y únicamente para procrear.

Para darse cuenta del disparate que esto significa basta imaginar a un matrimonio que por alguna razón no pudiera tener hijos, en cuyo caso –de seguirse al pie de la letra la definición de que el acto sexual es ilícito cuando evita la procreación debería abstenerse del acto sexual.

Claro, algunos dirán que no es ilícito porque la pareja no estaría evitando la procreación, pero esto no es más que una forma de retorcer los hechos para sustentar un disparate.

El sexo, en concreto, es uno de los tantos placeres que tiene la encarnación, y su práctica está bien siempre que no constituya un acto hostil en contra de un semejante, en cuyo caso entra en otro terreno, el kármico. (4)

Por supuesto que Dios nunca dijo nada sobre que el sexo era solo para la procreación y dentro del matrimonio, y cualquiera que pretenda interpretarlo así extrayéndolo de la Biblia, como si fuera la palabra del Creador, se equivocará porque los textos bíblicos solo relatan hechos históricos, mitad verdad y mitad inventados, escritos por hombres ignorantes y muchas veces cretinos que los han traducido o interpretado a su antojo para que se adapten a sus fines espurios.

El Génesis, por ejemplo, es pura fantasía, e incluso el episodio de Sodoma y Gomorra, a pesar de que es falso –¿a quién se le puede ocurrir que algo tan delirante pueda tener algún viso de verdad?–, se lo utiliza para castigar a la homosexualidad.

En definitiva, el sexo puede practicarse dentro y fuera del matrimonio, con o sin preservativo, e incluso en solitario, porque la masturbación es simplemente una forma de brindarse placer sin hacerle daño a nadie. (5)

Quien no tiene pareja puede utilizar una muñeca inflable (¿a qué mente enferma puede ocurrírsele que obtener placer sexual de esta forma tan inocente puede ser un pecado y será condenado al infierno?). (6)

El sexo en pareja puede ser con alguien del mismo sexo, siendo válido el sexo anal y el sexo oral. Los riesgos de este tipo de práctica son materia médica y no espiritual. (7)

Si a usted y a su pareja les gusta mirar algún video erótico para ponerse mejor en clima y obtener luego el mayor placer del sexo, por supuesto que está perfectamente bien, e incluso es recomendable.

Cualquier limitación que usted se imponga al sexo solo partirá de su mente enferma, porque no hay límite para el placer sexual, salvo el mencionado anteriormente: que no provoque daño.

El único sexo que puede considerarse aberrante es el que se practica con menores, con deficientes mentales o con animales, ya que como es lógico no pueden prestar su consentimiento, que es la premisa básica para el Buen Sexo.

Tampoco hay limitación en el uso de los diversos aparatos que se fabrican para intensificar el placer sexual, vibradores y similares.

Esto que ha leído opera también como un test que le dirá, según cómo lo acepte o lo rechace, totalmente o en parte, lo aberrado que usted está.

Si llega a estar totalmente en contra de lo expuesto, no se juzgue severamente porque no parte de usted, sino de las aberraciones que le han inculcado o implantado, pero puede ayudarse mucho utilizando el sentido común y cambiando de enfoque con respecto al sexo.

Finalmente no se olvide, y vale reiterarlo, que el sexo –siempre me estoy refiriendo al Buen Sexo, claro está– despeja la mente y proporciona muchos beneficios físicos y mentales.

 

 

(1) Sin prejuicios de que si te toma el sexo como una vía de placer no signifique que no se pueda usar para procrear. De lo contrario se acabaría la especie.

(2) ¿O acaso no hay países donde a las bebas recién nacidas les extirpan el clítoris para evitar un goce futuro?

(3) Se aclara para los más susceptibles que no se está en contra de la procreación normal.

(4) Nos referimos a la relación sexual forzada, la que no es de común acuerdo.

(5) Es recomendable el preservativo en relaciones ocasionales. No nos olvidemos del VIH.

(6) De todas maneras el tener sexo con una muñeca inflable lo tomo como algo excepcional, pero no es un acto aberrado como sí lo es tenerlo con una persona menor de edad.

(7) Todo lo que se acuerde previamente y no lastime a las propias personas ni a terceros no es censurable.


 

Muchas dudas podrán aclararse con la lectura que sigue a continuación:

 

 

EL SEXO AL DESNUDO

 

 

 

 

 

 

Interlocutor: Maestro, ¿en el mundo espiritual existe el sexo?

 

Ron Hubbard: No, en el mundo espiritual el sexo no existe.

 

Interlocutor: ¿Ni siquiera algo parecido?

 

Ron Hubbard: No, ni siquiera algo parecido.

 

Interlocutor: Estoy verdaderamente decepcionado…

 

Ron Hubbard: El sexo no es lo único importante en la vida…

 

Interlocutor: ¿Cómo, existe algo más?

 

 

 

Lo primero que uno trata de dilucidar en cuanto aborda el tema del sexo es sobre cómo se ha podido llegar a la absurda creencia de que algo, que en sí no es más que un placer inocente, sea malo a los ojos de Dios.  

 

¿En qué mente delirante puede haber cabido la idea de que Dios nos haya dado el placer del sexo, no para que lo disfrutemos en plenitud sino para castigarnos si lo practicamos?

 

¿Qué clase de Dios tan cruel e irracional han inventado esos perversos manipuladores −los famosos lobos rapaces de los que hablaba el Maestro Jesús− que actúa igual que el exterminador de ratones, que los atrae con el truco del queso para después hacerlos caer en la trampa?

 

La respuesta se encuentra en la mente reactiva, y es en el único lugar donde su origen puede hallarse.

 

Es muy ilustrativa la explicación de los engramas, pues existe un "contagio de la aberración engrámica".

 

 

En una sociedad persa las aberraciones se habían multiplicado en tal medida que había surgido un importante culto místico que sostenía que toda afección mental provenía del sexo; naturalmente, eso dio más ímpetu a las aberraciones en torno a la segunda dinámica (sexo), ya que una creencia religiosa así tiene que haber sido originada por un individuo que tenía aberraciones graves en la segunda dinámica.

 

Esta creencia de que el sexo era la única fuente de aberración y de tribulación humana atrajo, como el dulce a las moscas, a individuos que tenían modelos aberrativos similares.

 

Y así el culto siguió reforzando factores aberrativos que ya existían en la sociedad, puesto que toda su actividad estaba dirigida a hacer del sexo una cosa monstruosa y horrible, etiquetándolo como la fuente primaria de las enfermedades mentales de la sociedad.

 

El profeta de este dios era Maniqueo, un persa del siglo III, que enseñó que todo lo que tenía que ver con el cuerpo, especialmente el sexo, era malo.

 

El culto de Maniqueo continuó con éxito hasta principio de la Edad Media y después desapareció.

 

 

De la misma forma que ocurrió con este culto sucedió con la Iglesia Católica, para la cual todo lo que tenga que ver con el sexo es malo, debiendo ser practicado sólo para procrear, nunca para el puro placer como en realidad también fue creado por Dios.

 

 Para justificar esta aberración la Iglesia afirma que “es normal que el hombre mundano, que vive dominado por las pasiones, vea el celibato como una represión y hasta como un peligro. Pero el celibato vivido santamente es una donación total de nuestro amor por Dios y por todos”.  

 

O también, “el celibato y la virginidad no reniegan de la naturaleza humana, sino que más bien la realizan a un nivel más profundo”.

 

Muchas veces hemos explicado la razón de que se busque la justificación, aun de la forma más absurda, de las conductas aberrantes, pero nunca estará demás reiterarlo.

 

La justificación o racionalización es el esfuerzo de la mente analítica para buscar un motivo lógico a la conducta irracional, ya que no está preparada para saber que su origen es engrámico.

 

Cuando la mente reactiva recibe un engrama, la mente analítica está desconectada, sea por algún golpe o por enfermedad (delirio, por ejemplo), por lo que ignora que está allí archivado.

 

Esto significa que en sus operaciones de evaluación tendrá que computar, sin que lo sepa conscientemente, con el contenido aberrante de la mente reactiva.

 

Un engrama es similar al botón atascado de una calculadora: 7 por 7 da 49, pero si está atascado un 3 el resultado será 147 (7x7x3=147).

 

Si la calculadora fuera una mente analítica estaría obligada a explicar de alguna manera ese resultado disparatado, ya que ella no sabe –porque no está preparada para ello– que el error se debió a que tiene atascado un 3.

 

Con la mente analítica sucede lo mismo: al no saber que tiene un engrama que modifica la computación, entonces tiene que justificar el error de cualquier manera.

 

Una persona que tenga como contenido de un engrama la orden de que el sexo es malo, buscará justificarla racionalizándola diciendo precisamente cosas parecidas a las que hemos anotado precedentemente.

 

Cuando hablamos de que el sexo es placer y por lo tanto lícito, nos estamos refiriendo al buen sexo, es decir, a su práctica equilibrada, ya que cualquier exceso, como en todos los órdenes de la  vida, puede resultar a la larga perjudicial.

 

En concreto, si alguien ve al sexo en sí mismo como algo malo, puede afirmarse con certeza absoluta, tanto como uno más uno suma dos, que tiene uno o varios engramas que le ordenan catalogar al sexo como malo.

 

En Cienciología, un clear, es decir, alguien que no tiene en su mente reactiva engramas que lo impulsen a actuar o a pensar irracionalmente, ve al sexo como uno de los placeres de la vida y lo disfruta con plenitud y sin ninguna culpabilidad.

 

Y ésta es toda la sencilla historia de este asunto.

 

 

IDEAS ABERRANTES SOBRE EL SEXO

 

Y LA SEXUALIDAD PROVOCADAS POR ENGRAMAS

 

 

1) La calificación de impuros, en el Antiguo Testamento, del adulterio, la fornicación, la prostitución, la sodomía y la homosexualidad.

 

2) La monogamia estricta, el matrimonio indisoluble y las relaciones extramatrimoniales.

 

3) La posición de inferioridad de la mujer con respecto al hombre, que es considerada poco más que una esclava del varón (incluso se llegó a debatir en el concilio de Macón si las mujeres tenían alma).

 

4) La exaltación de la castidad como símbolo de pureza y la consideración del acto sexual como algo pecaminoso, incluso dentro del matrimonio, que sólo es admitida porque es imprescindible para la procreación, considerada como un deber sagrado.

 

5) La obligación de que el placer del acto sexual en la procreación sea mínimo, a cuyo fin se debía evitar la visión del cuerpo desnudo (las mujeres debían ponerse un camisón que tenía a la altura de los genitales un orificio por el que el marido debía introducir el pene).

 

6) El mito de Adán y Eva, que sitúa a la mujer como foco de tentación, al extremo de que San Pablo llega a afirmar en la Epístola a los Corintios que "...bien le está al hombre el evitar el contacto con la mujer. Sin embargo, por evitar la fornicación, que cada hombre tenga su mujer, y cada mujer su marido. (...) Si no pueden guardar continencia, que se casen. Es mejor casarse que abrasarse".

 

7) La idea de que cada contacto sexual aleja un poco más del Espíritu Santo (San Jerónimo).

 

8)  La consideración de que el pecado original es hereditario: "El apetito de nuestros padres por la carne es la causa de nuestra vida y por eso somos pecadores" (Papa Gregorio el Grande, siglo VI).

 

9) La afirmación de que el amor es deleznable, infernal, podredumbre y pus, y que la renuncia al placer y el sacrificio son obligatorios (San Agustín).

 

10) El sentimiento de culpabilidad de los cristianos, obligados a avergonzarse de su cuerpo y a la represión de sus instintos naturales.

 

11) El uso del cinturón de castidad (invento característico de la Edad Media, procedente de Oriente, que imponían los maridos a sus mujeres para garantizar la fidelidad durante su ausencia; se trataba de unos pesados hierros con candados que impedían la realización del acto sexual).

 

12) La regulación por la Iglesia de la frecuencia sexual del matrimonio (las parejas debían abstenerse cuarenta días antes de Navidad, los ocho posteriores a Pentecostés, los miércoles, viernes y domingos, las fiestas religiosas, los días de ayuno, cinco días antes de la Comunión y uno después: en total, unos ocho meses al año).

 

13) La represión severa de la homosexualidad, especialmente la masculina.

 

13) El celibato sacerdotal.

 

14) La rotulación de la masturbación como algo pecaminoso.

 

15) La reducción del sexo a su finalidad exclusivamente reproductiva, desechándose ésta como finalidad espiritual (San Agustín).

 

Y así hasta el infinito…